Mujeres en posiciones de liderazgo: la importancia de armonizar la balanza

Las colombianas no podemos seguir pensando en que tenemos que ser la mujer maravilla.

Emprendimiento de mujeres

Las mujeres, con nuestra visión especial, somos las llamadas a liderar equipos en donde no solo nos aseguremos de contar con excelentes profesionales.

En Colombia continúa existiendo una brecha importante en cuanto a equidad de género en el ámbito laboral, pues según cifras del DANE, solo el 35% de las mujeres participan en juntas directivas -versus un 65% de hombres- y hay un escaso 38% de mujeres que ocupan posiciones de liderazgo.

Pese a estas estadísticas, las mujeres cada día estamos abriéndonos más caminos como líderes en Colombia. Sin embargo, llegar a cargos directivos implica varios retos para nosotras:

Lo primero que debemos tener claro es que sí se puede tener armonía laboral y personal, y ser exitosa en ambos aspectos.

Las colombianas no podemos seguir pensando en que tenemos que ser la mujer maravilla: una súper ejecutiva, administradora de hogar, mamá, hermana, amiga, y esposa; mientras la pareja solo se encarga de su trabajo. Debemos ser conscientes de que si bien hemos demostrado que podemos cumplir con todos esos roles a cabalidad, este gran esfuerzo pueden conllevar muchas frustraciones y cansancio.

Sin duda alguna, tener un buen partner de vida que sepa compartir, celebrar y apoyar nuestra carrera se convierte en una gran fortaleza. Cuando se puede realmente contar con una persona para crecer, llegar al éxito puede ser más placentero. O si nuestra decisión es emprender este viaje solas, no hay nada que temer porque si de algo estoy segura, es que como mujeres no necesitamos la validación de nadie para llegar a donde siempre hemos soñado.

Otro gran desafío que afrontamos las mujeres en posiciones de liderazgo consiste en demostrar que la calidez humana sí puede ir de la mano de la exigencia profesional.
Generalmente, cuando un hombre es serio o es cálido nadie cuestiona su quehacer profesional; sin embargo, si una mujer es amable y cercana, tiende a entenderse como falta de profesionalismo o incapacidad de dirigir, y esta es la razón por la que muchas gerentes han decidido ser distantes y frías, todo porque la sociedad se los ha impuesto. Así que nuestra misión, y mi invitación es a que le demostremos al mundo que sí se puede sonreír y exigir al mismo tiempo, que la calidez personal no interfiere con la calidad profesional, sino al contrario, la enriquece

Además, las mujeres, con nuestra visión especial, somos las llamadas a liderar equipos en donde no solo nos aseguremos de contar con excelentes profesionales sino que protejamos y ayudemos a cultivar el ser humano que hay detrás de cada colaborador. Ese toque femenino nos permite, en muchos casos, reconocer y alentar la persona que se encuentra detrás de cada resultado.

El siguiente y no menos importante desafío es evitar a toda costa el autosabotaje profesional. En muchas ocasiones, nuestra talanquera más imbatible somos nosotras mismas. Si hay algo de lo que se pueden arrepentir en la vida, y que además no tiene marcha atrás, es de dejar de lado sus aspiraciones profesionales y trabajar a diario con el convencimiento, muchas veces falso, de que fue la mejor decisión a favor del bienestar de otros y no del propio.

Por otro lado, no debemos nunca dejar de lado la importancia de liderarnos a nosotras mismas. Como mujeres tenemos no solo el derecho sino la obligación de ser valientes, de sentar posiciones y hacer que nuestra voz sea escuchada, de exigir respeto y de abrir caminos que actualmente pueden parecer oscuros. En nuestras manos está el liderarnos a nosotras mismas para reivindicar el rol de la mujer en una sociedad que parece haber olvidado muchos preceptos básicos.

Las mujeres, además de un carácter innato de liderazgo, somos cada vez más las tomadoras de decisiones en la sociedad. Somos planeadoras en nuestros hogares, en nuestros trabajos, en los círculos en los que nos movemos y esto hace que sobre nosotras caiga una gran responsabilidad enorme: la de ser luz para el mundo y de aportar a la construcción de un futuro mejor, desde lo que hacemos.

En línea con lo anterior, insto a otras mujeres en posiciones de liderazgo a promover que más mujeres se lancen a posiciones gerenciales. Tenemos que apoyarnos, compartir conocimiento, crecer juntas y demostrar que un futuro diferente para las nuevas generaciones de niñas sí es posible.

Para finalizar, quiero compartir tres tips que me han permitido liderar con éxito, aun siendo la única mujer a cargo de una aerolínea en la industria aeronáutica colombiana, y que se han convertido en mis grandes caballos de batalla para aportar, con mi granito de arena, a un mundo profesional mejor para nosotras:

Siempre regirse por principios morales innegociables y calidez humana, para luego no perder de vista los resultados excepcionales y poder trabajar por ellos.

Siempre trabajar y construir para dejar una huella, no necesariamente para que la organización o los equipos dependan de nosotras. Hay que tener siempre el objetivo de que todo lo que se construya dure más allá de nuestro propio tiempo en el cargo porque eso es dejar una huella que trasciende nuestro propio liderazgo como mujeres.

Siempre subamos la vara. Las mujeres tenemos que dar mucho más de lo que están esperando de nosotras para demostrar de que estamos hechas y abrir las puertas para todas las generaciones de niñas y jóvenes que vienen detrás de nosotras.

Catalina Bretón,
Líder General de Wingo

Fuente:Portafolio

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